Durante la sesión una de las agujas se introdujo por un punto cercano a los omóplatos, en el que el pulmón está a pocos centímetros de la piel, por lo que fue perforado por ella.

Una mujer portuguesa de 79 años se presentó recientemente en el servicio de urgencias del Centro Hospitalario Universitario de Lisboa Central, aquejada de un dolor agudo en el hombro derecho y una dificultad moderada para respirar.

Como viene siendo habitual en este tipo de casos, los médicos que la atendieron realizaron una placa de tórax, que reveló un pequeño sangrado en la parte inferior del pulmón derecho.

Como resultado, algo de aire se había acumulado entre el pulmón y la pared torácica, dando lugar a un colapso pulmonar, conocido como neumotórax. Esto suele ocurrir en fumadores o personas que tienen dañados los pulmones por algún otro motivo. Pero la situación de esta mujer era diferente, pues al preguntarle por el origen del dolor reconoció que dos días antes se había sometido a una sesión de acupuntura y que había sido tras la introducción de una de las agujas cuando comenzó todo.

Por suerte, llegó a tiempo. Una vez en el centro médico se le insertó un tubo torácico para aliviar los síntomas y la expansión pulmonar. Dicho tubo se extrajo el segundo día de ingreso y, finalmente, el tercero fue dada de alta. Ella pudo contarlo, pero no todas las personas que han pasado por su situación sobreviven

Vía hipertextual

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